Ataques a residencias por grupos armados

ataques a residenciasEn nuestra publicación anterior, tratamos la importancia de tener un plan de seguridad y cómo preparar a la familia para evitar ser víctimas de ataques criminales. Dijimos que un plan de seguridad por simple que sea, nos dará confianza y nos permitirá evaluar y elegir la mejor opción llegado el momento. También dijimos que una respuesta inapropiada ante criminales capaces de los mayores excesos amparados por el manto de impunidad existente, puede ocasionarnos severas consecuencias y hasta la perdida de la vida.

En esta ocasión vamos a analizar uno de los delitos que mayor incremento ha tenido en las principales ciudades del país: los ataques a residencias o asaltos a mano armada en el hogar. Imaginemos este cuadro: regresamos a casa luego de un intenso día de trabajo y observamos que algo extraño está ocurriendo; la puerta entreabierta deja ver que en la sala de recibo nuestra esposa e hijos son sometidos por tres desalmados que los amenazan y maltratan. ¿Qué haría usted? ¿Entraría para detener la situación? ¿Se iría para dar aviso a la policía o buscar ayuda con alguien más? ¿Enfrentaría a los delincuentes? ¿Trataría de eliminarlos con su arma de fuego? La elección es personal, basada en su propia evaluación de capacidades físicas y mentales, así como su evaluación del nivel de peligro eminente. Esa es una decisión muy personal que la mayoría de las personas nunca ha imaginado ni analizado y mucho más, ni siquiera lo ha compartido con su familia.

¿Cómo voy a reaccionar en circunstancias similares? ¿Cómo reaccionará mi familia independiente de mí? ¿Cómo vamos a reaccionar entre sí?, estas son las preguntas que vienen a nuestra mente porque la manera de reaccionar depende de muchos factores: sexo, edad, condición física, la cultura, la personalidad, la manera como procesamos la información, la reacción bajo presión extrema, los entrenamientos especiales que poseamos, habilidades y experiencia para responder a la agresión. La mayoría no sabe a ciencia cierta cómo van a responder a una crisis de esta índole, hasta que se produce y muchos se sorprenden luego de superada, de su comportamiento; quizás fue heroico, tranquilo, cobarde, temerario o estúpido, pero es seguro que la decisión que se puede tomar estará concentrada en una de las siguientes opciones:

  1. Irrumpir y enfrentar a los asaltantes buscando eliminarlos.
  2. Entrar y aceptar la situación, mantener la calma, cumplir con todos las instrucciones y huir si las circunstancias lo permiten.
  3. No entrar e ir en busca de ayuda.

Lo que funciona

Tener un plan para el hogar y para el vecindario es esencial. Si desarrollamos un plan de seguridad del hogar y lo discutimos con nuestra familia y vecinos, las posibilidades de actuar adecuadamente y obtener ayuda serian considerablemente altas. Por ejemplo, establecer protocolos de alerta o señales identificadoras de que algo anormalmente peligroso está ocurriendo en nuestro hogar y acordarlas con los vecinos; desarrollar medidas de comprobación de lo que está sucediendo utilizando palabras clave, describir las acciones complementarias a tomar mientras se recibe el auxilio policial, tener sesiones de discusión sobre las medidas preventivas con familiares y vecinos; si tiene guardias de seguridad en su edificio o casa, revisar las acciones que tienen previstas para situaciones de asalto a residencias. Identificar en el perímetro de su residencia los puntos vulnerables a la penetración y endurecerlos con sistemas de seguridad electrónica (detección de intrusos, cámaras, cerco eléctrico, púas tipo espiga o concertina). Una medida que ha resultado eficaz es instalar en las casetas de vigilancia a la entrada del edificio o en nuestra vivienda, una alarma sonora activada por un botón de pánico para llamar la atención sobre situaciones en extremo críticas. Estimular a los suyos a utilizar la mirilla gran angular de la puerta y de instruir a todos en su familia de no abrir la puerta a extraños. Las cadenas de seguridad no son eficaces, así que usar la mirilla para ver hacia afuera antes de abrir la puerta es lo más eficaz. Debemos sospechar de alguien que dice estar haciendo una entrega que no hemos ordenado. Fortalecer las puertas traseras, puertas de vidrio corredizas y puertas de acceso al estacionamiento también es importante.

Confrontar y luchar la mayoría de las veces no funciona y se pone en riesgo la vida, sobre todo si somos físicamente incapaces de hacerlo con eficacia. La aceptación de la situación y el cumplimiento total de las instrucciones a veces funciona, sin embargo, esta opción puede aumentar la duración del asalto y por lo tanto, aumentar el potencial de abuso; si es esta nuestra elección, necesitamos entonces considerar cuidadosamente cómo nosotros y nuestra familia podríamos planificar y actuar en consecuencia.

Plan de escape

Para la situación que describimos al inicio, tener un plan de escape es muy acertado. Si alguien puede escapar podrá solicitar ayuda y los asaltantes probablemente huirán antes de que lleguen las autoridades. Si tenemos un plan de escape, debemos asegurarnos de saber a dónde vamos a ir, qué vamos a decir. El escape se justifica si en el intento sólo arriesgamos daños menores (subiendo al techo, saltando de un balcón, etc.) y debemos ponderar estos daños con respecto a la oportunidad que tenemos de sobrevivir a la acción criminal. Los asaltantes de residencias algunas veces amenazan a sus víctimas con hacerles daño a los niños, para que cumplan con sus demandas, pero al mismo tiempo prestan poca atención a los niños y ellos pueden ser potenciales salvadores de la situación. Si la oportunidad se presenta, un niño bien entrenado puede llamar al teléfono de emergencia, puede activar la alarma o el botón de pánico o escapar hacia los vecinos.

Manténganse pensando

Mantener la mente clara es importante y aún más en circunstancias extremas. Si podemos mantener esa condición mental, esperando el momento oportuno para actuar, pueden aumentar nuestras opciones de resolver la situación, por eso hay que mantenerse pensando y re-evaluando la situación a medida que evoluciona. Al principio puede no haber ninguna posibilidad de escapar, pero después de un tiempo es posible que se presente una apertura. Pelear con los atacantes como dijimos anteriormente, no es lo más aconsejable, pero en puntos de no retorno, o sea aquellas situaciones por las cuales estaríamos dispuestos a dar la vida, porque la nuestra depende de ello, una vez que decidimos asestar el golpe hay que hacerlo rápido, de repente, y contundentemente a la nariz, los ojos o la garganta, sin preocuparse por el daño que puede infligir. Mientras el agresor está momentáneamente aturdido, hay que escapar. No debemos quedarnos en el lugar ¡Escape de inmediato!

Lo que no siempre funciona

Gritar o pedir auxilio es lo más natural y casi cualquiera puede hacerlo, pero los atacantes van a estar preparados para callarnos y lo primero que escucharemos será “si gritas te mato”.

Simular una enfermedad no funciona siempre, especialmente en casa. A la mayoría de estos criminales no les importa la salud de sus víctimas, pero podemos intentarlo si tenemos un guion preparado y lo hemos ensayado.

Nunca tratemos de utilizar esa arma de fuego que tenemos escondida mientras nos apuntan nuestros captores, a menos que sintamos que no hay otra manera de salir vivos de la situación o que los criminales van a causar un daño que no podríamos tolerar a nuestros hijos.

Es conveniente saber que…

Hay que evitar ser trasladado de nuestra casa a cualquier otro lugar; por lo general, el segundo sitio es más violento que el primero. Si podemos evitar o negociar para que no nos aten o esposen o que no nos coloquen en la maletera de un vehículo, hagámoslo, porque nos dejará libre el utilizar la mayoría de nuestras opciones de defensa. Y… finalmente, si los atacantes se van, ni se nos ocurra seguirlos. Dejémosle eso a la policía, los artículos de valor robados se pueden recuperar, pero no la vida.

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