El drama del secuestro

secuestro expresUn conocido medio de comunicación, publicó el testimonio de un ciudadano venezolano que fue víctima de un secuestro exprés en Caracas. Esta persona, quien solicitó que se omitiera su identidad por razones obvias, hizo una descripción de cuáles fueron sus impresiones y decisiones basadas en el sentido común, que le sirvieron para conservar la vida.

A modo de recomendación, resaltamos en el siguiente texto, aquellos aspectos a considerar en una circunstancia similar.

“Se dice que escribir calma la mente. El secuestro indudablemente es uno de los crímenes más crueles, no sólo martiriza al secuestrado sino también y probablemente más a la familia que apenas escucha la voz del secuestrador amenazante, si tiene la suerte que se comunique. Nunca se estará seguro del estado físico y hasta el resultado de la pesadilla, porque se da la posibilidad de que nunca más se vuelva a ver a la persona secuestrada.”

…El secuestrador como todo depredador está al acecho del más vulnerable, el más distraído, no tiene compasión o lástima, no oye ruegos, buscar su humanidad es una pérdida de tiempo. Lo único que nos diferencia de ese mundo salvaje es nuestra capacidad de razonar, nuestra inteligencia, siendo esta la mejor defensa ya estando en las fauces de este depredador.

Hay dos tipos de secuestros, el planificado dirigido y el casual, hecho al azar. En Caracas el más común es este último que se conoce en Colombia como la pesca milagrosa y que para nosotros es el secuestro exprés. Hay formas distintas de proceder y circunstancias pero, en general, el secuestrador está a la búsqueda de vehículos con conductores distraídos, en los que no haya más de 3 personas y en un momento oportuno en la vía o llegando al hogar somos interceptados por un vehículo de frente y otro detrás.

En nuestro caso teníamos un carro blindado pero con un conductor que no sabía usar esa herramienta de protección.

Fuimos sorprendidos por un grupo bien organizado y armado con rifles de asalto, lo que me llevo a tomar la decisión que era mejor rendirse. Si hubiésemos estado alertas, percatados de quien nos seguía, habríamos acelerado para dirigirnos a un lujar público o dar varias vueltas antes de regresar a la casa.

En el primer momento no puedes creer que te llegó tu turno, no es el cuento de los tantos que hemos oído que se han hecho tan comunes. Eres tú y en esos primeros minutos angustiantes donde se entra al cuarto oscuro del secuestro no sabes que hay adentro. Desde ese momento hay que aquietar la mente, tratar de controlar la respiración, permanecer callado, no hay nada que puedas decir que cambie la situación, obedecer a los captores, cerrar los ojos o ver hacia el piso y nunca hacer contacto visual con los criminales. Reconocer a uno de ellos equivale una sentencia de muerte.

La mente angustiada, nos dará palpitaciones, ganas de gritar, vomitar, correr pero hay que buscar calmarla: es la única opción de la que se dispone en ese momento. Querrán saber si estas armado (estar armado no es recomendable, hay mucho más chance de sobrevivir desarmado). Debemos esperar ser maltratados o con suerte que te toque alguien profesional que busca comunicación directa, seria y controlada que logre tu confianza aparentando ser buena gente para obtener más dinero en el menor tiempo posible y sin complicaciones. Al que es secuestrado le amenazarán diciendo que tienen conexión con la policía y que ellos (los captores) recibirán un mensaje a tiempo real si la policía es contactada. Lo más probable es que esta aseveración no sea cierta.

La victima debe pensar que su situación puede durar horas, días o meses pero debe repetirse el mantra de… calma con esto, voy a salir, puedo sobrevivir. Los pensamientos melancólicos y catastróficos hay que evitarlos siempre regresando al mantra, a la respiración: rezar ayuda mucho. Si tienes ganas de vomitar hazlo, incomodas al depredador y dejas evidencias que pueden ser útiles. La dignidad es muy importante y no se puede perder…”

No puedes subestimar a tu secuestrador, ha oído todos los cuentos, hay que responderle con la verdad y si es posible con medias verdades: si descubren que mientes te estas arriesgando innecesariamente. El calvario del secuestro no se va a resolver tratando de negociar rápido. Si es un secuestro exprés se debe esperar que durará hasta el amanecer: si arrancan pidiendo 1.000.000 no puedes cometer la tontería de decir que no es problema, lo consigo o mi papa lo consigue. Eso no va recortar el tiempo y puedes terminar en un secuestro de larga duración donde pidan millones adicionales.

Si quieres prepararte para una situación de estas, reúne a tu núcleo familiar y designa un negociador (no familiar), ten su teléfono, lo presentas como un amigo. Si piden 1.000.000 ofrece 10.000. Hay que llevar eso con calma, no hables de más porque puedes estar dando datos innecesarios. Debes entender que en esto si puedes defenderte, es tu astucia la que estará en juego frente a la del secuestrador: él quiere tu dinero y tú salir con vida.

No busques reconocer al secuestrador pero sí los detalles, cómo huele, habla, los zapatos, las manos, el color del piso, un perrito colgando del retrovisor, las armas, esos detalles ayudaran a las autoridades a reconocer a estos criminales. Porque sí hay que denunciarlos, puede ser que estos hubiesen sido policías o alguno de ellos aún lo sea, pero la mayoría de las fuerzas policiales quiere acabar con estos criminales, ellos también sufren y sus familiares…”

El secuestro le puede pasar a cualquiera aunque tengas escoltas y carros blindados, no importa si eres muy rico, clase media o un humilde trabajador: a todos nos está atacando este flagelo.

Tienes que sentarte y meditar cuáles son tus fortalezas y debilidades y no caer en la paranoia pero si prevenir. Las urbanizaciones cercanas a la Cota Mil son las más vulnerables, hay que estar alertas, los amigos se deben poner de acuerdo para siempre seguirse, no puedes dejar de estar pendiente del carro que te sigue sobre todo en un semáforo, en un policía acostado o llegando a tu casa. Si existen evidencias reveladoras de que estas siendo seguido con fines de secuestro, debes cambiar tu rutina, nunca hacer lo mismo…

…tenemos que prevenir siempre. Y la primera arma, es estar preparados mental y físicamente. Debemos enseñar a nuestros hijos a cuidarse ellos mismos y sobre todo a no tener miedo al miedo. Somos más fuertes de lo que creemos.

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