Disminuyó en 20% la criminalidad en los cuadrantes protegidos por la PNB en Petare

petareLa Policía Nacional Bolivariana (PNB) tiene cuatro cuadrantes dentro de la parroquia Petare, en los cuales han obtenido una disminución del 20% en la criminalidad, mientras que en el caso específico de los homicidios, “se muestra una notable baja del 48%”, así lo explicó el director de la PNB.

Las lesiones por armas blancas se redujeron en un 46%, el hurto en 17%, el robo bajó un 31% y el robo de motos disminuyó en un 85%, siendo este el vehículo más utilizado por los petareños. Esto demuestra que la metodología aplicada por el Patrullaje Inteligente dentro del marco del Plan Patria Segura, genera resultados confiables y palpables en la comunidad.

Agregó que la presencia de la policía es notable, lo que les genera a los habitantes más confianza hacía los funcionarios, mejorando sus mecanismos de comunicación.

Fuente: Noticias24

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El crimen organizado mueve $ 870 mil millones al año, el 1,5 % de PIB mundial

crimen organizadoEl crimen organizado internacional genera alrededor de 870.000 millones de dólares anuales, seis veces más de lo que se gasta en el mundo en ayuda al desarrollo y equivalente al 7 % de las exportaciones mundiales o el 1,5 % del PIB mundial. Esta es la estimación de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), difundida en Viena durante una conferencia sobre la lucha contra el crimen organizado.

Los negocios ilegales más rentables son el narcotráfico, los productos falsificados, seguidos por otras actividades como la trata de personas, la venta ilegal de armas y delitos ambientales como el comercio ilegal de colmillos de elefante y maderas nobles.

Si el producto del crimen organizado fuera el PIB de un país, sería una de las 20 mayores economías del planeta, equivalente más o menos a la riqueza que produce Holanda, explicó el director ejecutivo de ONUDD.

Estos delitos generan actividades como el lavado de dinero y apoyan la violencia, la corrupción y, en algunos casos, el extremismo. El crimen organizado es un problema grave para la estabilidad y el desarrollo de regiones enteras.

Fuente: EFE

Policía español patrulla con policía de Sucre y presencia cuatro homicidios en una hora (Videos)

policia-patrullara-ciudades-peligrosas-mundo_MDSIMA20140908_0182_114.000 personas mueren asesinadas cada año y cinco millones de armas de fuego son ilegales: estas son las cifras de la delincuencia en Caracas, la segunda ciudad más violenta del planeta, donde ‘Cabo Vadillo’ ha patrullado desarmado junto a la policía de la zona. El programa fue transmitido este martes en España.

Caracas, la segunda ciudad más violenta del mundo. En estas calles, donde viven seis millones de personas, hay cinco millones de armas de fuego sin control. Cabo Vadillo llega desarmado a la capital de Venezuela, justo cuando atraviesa por uno de sus peores momentos y se encuentra inmersa en una espiral de crímenes que se cobra al año unas 4.000 vidas. Para los delincuentes de aquí, la vida cuesta lo mismo que un teléfono móvil.

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Cabo Vadillo llega a Caracas, la segunda ciudad más violenta del mundo

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Vadillo se ‘infiltra’ en la policía de Sucre

Antes de patrullar por las peligrosas calles de Sucre, Vadillo ha ido a hablar con la policía para saber cómo es su preparación y entrenamiento. “La delincuencia está muy bien equipada”, le asegura uno de los agentes. Después de ver cómo se entrenan, Vadillo comienza su patrullaje con PoliSucre. La policía de Sucre es municipal, pero cada día se enfrentan a situaciones propias de un conflicto armado. A pesar de trabajar en uno de los barrios más peligrosos del mundo, estos agentes no cobran plus de peligrosidad. Sólo el año pasado, en Venezuela murieron asesinados 155 policías y su sueldo medio es de 300 euros al mes.

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155 policías murieron el año pasado en Venezuela

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Sara, detenida en Sucre: “No quiero que mis hijos me vean aquí”

Después de patrullar por Sucre, Cabo Vadillo ha acudido a visitar la comisaría de este distrito. La comisaría de Sucre fue construida para ser un polideportivo, pero al día de hoy es la comisaría que más detenidos recibe de toda la ciudad. Allí, Vadillo ha podido hablar con Sara, una detenida por robo que nos ha contado lo difícil que es la vida en esta ciudad: “He visto un intento de violación, muertos y a mucha gente pasando hambre”.

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En Caracas, los delincuentes son tratados como santos

4.000 personas mueren asesinadas cada año y cinco millones de armas de fuego son ilegales: estas son las cifras de la delincuencia en Caracas, la segunda ciudad más violenta del planeta. Tan común y cotidiana es la violencia allí, que en sus cementerios se veneran como si fueran santos a los que murieron delinquiendo.

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Los detenidos en Sucre se quejan: “Los derechos humanos no existen aquí”

Cientos de delincuentes viven hacinados esperando pasar a disposición judicial. Sin espacio para dormir y entre basura, estos jóvenes le cuentan a Pablo Vadillo cómo matar en los calabozos: “Con una toalla ahorcas”, aseguran. Ellos son sólo un porcentaje de los malandros, los delincuentes más comunes de Venezuela que actúan en la calle atemorizando a la gente.

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Vadillo: “He asistido a varios homicidios en cuestión de horas”

“He asistido a varios homicidios en cuestión de horas, nos han disparado, me he encontrado cara a cara con los peores delincuentes del país y he conocido sus rituales. Ahora, valoro mucho más el trabajo de mis compañeros en Caracas, la segunda ciudad más violenta del mundo”, ha asegurado cabo Vadillo después de ‘infiltrarse’ en la policía de Sucre, el barrio más peligroso de Caracas.

Fuente: Cuatro

Delincuencia, el azote de las ciudades del presente

imagen-delincuenciaDesde el año 2008, los latinoamericanos consideran que el problema más grave que afecta a sus ciudades es la delincuencia. No es para menos, las cifras, a pesar del subregistro, son alarmantes.

“Mientras que a finales de los 80 y comienzos de los 90 del siglo pasado, el promedio de la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes para los países del Caribe y de las Américas, incluidos EE.UU. y Canadá, era de 14,1 y los países más violentos eran Colombia con una tasa de 67 y le seguían Honduras (41,1) Guatemala (36,2), Brasil (19,7) y México (17,8). Veintidós años después, el promedio de la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes se ubicó en 21,3, es decir que la violencia homicida creció en un 51 por ciento”, señala un análisis elaborado por un reconocido experto en seguridad.

Venezuela, con cifras del Ministerio del Interior o las del Observatorio Venezolano de Violencia, registra el mayor crecimiento, con un 156 por ciento y 519 por ciento, respectivamente. Le siguen Paraguay (147 %), Belice (142 %), Perú (106 %), Honduras (105 %), que duplicaron este indicador.

Las cifras son claras. Por eso, el especialista señala que las ciudades más violentas están en Latinoamérica y el Caribe, según el reporte anual del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de las 50 ciudades más violentas del mundo.

Brasil ocupa el primer lugar del escalafón con 16 ciudades, le sigue México con 9, Colombia con 6 (Cali, Palmira, Santa Marta, Cúcuta, Pereira, Medellín), Venezuela con 5, Honduras con 2 y El Salvador, Guatemala, Haití, Jamaica y Puerto Rico, con una ciudad por país.

Fuente: El Tiempo

Recuperando los espacios perdidos

sabana grandeEs muy peligroso perder espacios en la ciudad y que estos sean tomados por los delincuentes. Cuando las autoridades que tienen que velar por la seguridad de los ciudadanos dejan a un lado sus responsabilidades, la delincuencia común y la organizada se adueñan de esas zonas urbanas y no queda otro recurso que la intervención de las comunidades organizadas, en asociación con las alcaldías, para recuperar esos espacios tomados, tal como ocurre en algunos municipios de Caracas.

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimpardo realizó un experimento de psicología social. Dejo abandonados en la calle, dos autos idénticos, de la misma marca, modelo y color. Uno, lo dejo en el Bronx, una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California.

Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio. Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió los neumáticos, el motor, los espejos, la radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron y lo que no, lo destruyeron. En cambio, el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito, pero ser pobre no es sinónimo
de ser delincuente, cuántos pobres hay en la ciudad de Caracas y cuántos de ellos son delincuentes, es posible que el ser pobre sea un factor que sume, pero no es una condición básica. Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí.

Cuando el automóvil abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto. El resultado fue que se desato el mismo proceso que en el Bronx, el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre. El resultado de este estudio fue llamado posteriormente “Teoría de las Ventanas Rotas”.

ventana-rota¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, pareciera que todo se vale. Cada nuevo ataque que sufre el automóvil reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional, se vive una anomia social. En experimentos posteriores James Q. Wilson y George Kelling desarrollaron la teoría de las ventanas rotas, misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generara el delito. Si se cometen ¨pequeñas faltas¨ (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves, sin duda la impunidad es el mejor aliado de los delitos y la violencia.

54937colectivo%20la%20piedritaSi los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas o delincuentes), esos mismos espacios abandonados son progresivamente ocupados por los delincuentes. La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad.

Se comenzó por combatir las pequeñas transgresiones: graffitis deteriorando el lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el público, evasiones del pago del pasaje, pequeños robos y desórdenes. Los resultados fueron evidentes. Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro un lugar seguro. Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de Tolerancia Cero. La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana, claro que la realidad económica es muy diferente en países de Latinoamérica.

El resultado práctico fue una importante reducción de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.

La expresión ¨tolerancia cero¨ suena a una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y promoción de condiciones sociales de seguridad. No se trata de linchar al delincuente, ni de la prepotencia de las autoridades policiales. De hecho, debe también aplicarse la tolerancia cero respecto de los abusos de autoridad. No es tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo. Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana.